No falla. Todo el año estuviste preparándote para esta semana, porque es definitiva para tu trabajo: tal vez eres periodista y justo esta semana sucede el evento que siempre has deseado cubrir. Tal vez eres publicista y en estos días se filma tu mejor comercial. Tal vez eres profesora y esta semana es la última del año, cuando debes tomar el examen final. Tal vez del trabajo que hagas mañana mismo, depende tu aumento de sueldo.

Y ¿qué pasa? Empiezas a sentirte mal: dolor de cabeza, dolor de garganta, escalofríos, dolor en las articulaciones. O de repente, comiste algo que te cayó mal y ¡ahora hasta tienes fiebre! Entonces se presenta el dilema: ¿voy al trabajo o me tomo el día de enfermedad? Aquí te ayudo a decidir.....

Primero que todo, usa tu sentido común: si te sientes tan mal como para no poderte mantenerte en pie, quédate en casa. No vale la pena ir al trabajo para no poder rendir al máximo. Piensa en las tareas que haces a diario y objetivamente visualiza si vas a tener la capacidad física y mental para completarlas. Usa la temperatura como un medidor de tu condición: si tienes fiebre, es mejor que te prepares para un día en la tranquilidad de tu casa recuperándote.

Otros factores que debes tener en cuenta a la hora de decidir si llamar al trabajo a reportar que estás enferma, son los siguientes:

• ¿Estás tomando medicamentos? fíjate si son del tipo que te producen dificultad para concentrarte, trabajar o manejar. Las medicinas que causan sueño como algunos para la gripe, suelen pertenecer a esta categoría. Si estás tomando algo que te produce estos efectos, por razones obvias, no vayas a trabajar.

• ¿Tienes una enfermedad contagiosa? Lo más sabio entonces, es quedarse en casa. Si tienes una infección viral o bacteriana, lo más seguro es que contagies a tus compañeros de trabajo. Esto, en resumidas cuentas, es una irresponsabilidad para con los demás. Así que no te sientas mal de quedarte en casa, ¡los estás salvando de que se enfermen! Piensa en que a ti no te gustaría que alguien estuviera en el trabajo tosiendo todo el día y esparciendo los gérmenes. El quedarte en casa es un acto de consideración y respeto por los demás.

Ya sé que las mujeres de hoy en día tenemos la presión de que debemos cumplir con todo, pero es necesario también permitirle al cuerpo que descanse y se recuperare. Hay momentos en los cuales tenemos que hacer una pausa y darle al cuerpo, a ese vehículo que nos permite cumplir con todos nuestros roles, el cuidado que se merece. Seguramente ya te ha pasado que por no quedarte en casa cuidándote, los síntomas se han empeorado y por lo tanto, has tardado más en recuperarte. Un día enferma es mejor que tres o cuatro, sólo porque no quisiste llamar a tu trabajo para decir que estabas enferma. ¡Que no te mate la responsabilidad laboral! Escucha a tu cuerpo.

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